¿Cómo obtener la entrada al cielo?
La idea popular es que la gente buena va al cielo. Hay algunos pocos que no quieren ir al cielo. La mayoría basa su expectativa en su desempeño en esta vida, independientemente de su relación con Cristo. ¿Es esta una esperanza válida?
Hay vida después de la muerte y hay existencia eterna en un lugar tal como el cielo. No hay duda alguna de que el Señor y sus apóstoles enseñaron estas verdades, y también enseñaron con igual claridad que existe un lugar como el infierno.
Sólo la Biblia tiene la respuesta. Todo lo demás es especulación. En un mundo en el que hay tanta injusticia e inequidad, donde los justos sufren y el mal prospera, donde los débiles son explotados y los poderosos florecen, es fácil llegar a la conclusión de que por lo menos a primera vista: «No es recto el camino del Señor» (Ezequiel 18.25).
Debido al pecado humano, la vida en la tierra es manifiestamente injusta. Si Dios es tan bueno y justo como lo indican las Escrituras, ¿cómo puede Él retener su carácter permitiendo que el estado de las cosas continúe? Si Él permanece inactivo en esta situación, parecería que no le importa o es impotente para cambiar las injusticias manifiestas de esta vida.
Pero tanto la Biblia como la historia están repletas de afirmaciones de que a Él sí le importa y está activo. Esta vida no es el fin de todo. Dichas inequidades serán revertidas. El salmista dice: «Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia… Cuando pensé para saber esto, fue duro trabajo para mí, hasta que entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos» (Salmos 73.13, 16, 17). Al igual que él, debemos llevar nuestros problemas a la presencia de Dios.
La Biblia afirma que está por llegar el día en que las injusticias serán revertidas y enderezadas las inequidades, cuando la maldad será castigada y la virtud adecuadamente recompensada. Esto sucederá en el día del juicio.
Los que en esta vida no se entregaron a la única manera de salvación a través de la gracia de Dios y de la muerte expiatoria de Cristo, no entrarán por las puertas del cielo. La Palabra no se equivoca: «No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero» (Apocalipsis 21.27). Y: «De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos» (Mateo 18.3).




January 7th, 2010, 11:22 pm
me gustaria que escriban textos mas asimilables, entendibles y directos como para inconversos.
me gustaria que me ayuden de esa manera para mandar a mis contactos inconversos.
gracias.