¿Qué me dices de tu ego y tu relación con tus hermanos?
El cuarto paso para conocer que Dios está en el asunto es preguntarte: “¿Cómo afecta esa experiencia mi ego?”
Escucha lo que dice la Biblia: “Los que viven sin controlar sus malos deseos, sólo piensan en hacer lo malo. Pero los que viven obedeciendo al Espíritu Santo, sólo piensan en hacer lo que desea el Espíritu. Si vivimos pensando en todo lo malo que nuestros cuerpos desean, entonces quedaremos separados de Dios. Pero si pensamos sólo en lo que desea el Espíritu Santo, entonces tendremos vida eterna y paz. Los que no controlan sus malos deseos sólo piensan en hacer lo malo. Son enemigos de Dios, porque no quieren ni pueden obedecer la ley de Dios” (Romanos 8.5-7).
Si esa experiencia ha servido para humillarte ante Dios. Si por medio de ella te sientes más necesitado de la eficaz sangre de Cristo sobre ti. Si mediante ella tienes que clamar como el profeta Isaías: “¡Ay de mí! Porque perdido estoy, pues soy hombre de labios inmundos y en medio de un pueblo de labios inmundos habito, porque han visto mis ojos al Rey, el SEÑOR de los ejércitos” (Isaías 6.5). Una experiencia genuina de Dios debería hacerte caer de rodillas ante Él.
Quinto paso: ¿Cómo afecta esa experiencia tu relación y actitud hacia tus hermanos en Cristo?
A menudo un creyente participa de alguna experiencia y a partir de ese momento se aparta del resto de sus hermanos y hermanas, para desarrollar un espíritu de crítica. Se convierte en un “cazador de faltas”.
Cualquier experiencia religiosa que fracasa en profundizar nuestro amor hacia nuestros hermanos en Cristo, con toda seguridad puede calificarse de falsa. Escucha lo que tiene que decirte la Biblia: “Hijos míos, no solamente debemos decir que amamos, sino que debemos demostrarlo por medio de lo que hacemos. Sabemos que pertenecemos a Dios porque amamos a los demás. Por eso, si nos sentimos culpables de algo, podemos estar seguros de que Dios no nos acusa de nada, porque él está por encima de todo sentimiento, y lo sabe todo” (1 Juan 3.18-20). “Si se aman de verdad, entonces todos sabrán que ustedes son mis seguidores” (Juan 13.35).




Diciembre 18th, 2007, 1:13 am
maravillosa enseñanza, gracias, la iglesia de hoy en dia, ha dado en afanarse por miles de cosas, los pastores incluso han dado en salir a buscar mas ovejas para pastorear, descuidando las que ya tienen y desinteresándose por ellas, al grado de no tener tiempo de escuchar sus necesidades y sin que haya gente que haga esa función de guia y consejero, pero esta enseñanza refleja la verdadera voluntad de nuestro creador que dice, “llevad unos las cargas de los otros” la gente necesita ser escuchada y no ser como robots que nada sienten sino en la obsesión de hacer y hacer, afuera de la iglesia, desenfrenadamente, olvidando la propia casa. Les bendigo en el precioso nombre de Jesús
Julio 17th, 2008, 9:31 pm
Me toco profundamente esta palabra, he tenido una vida realmente desastrosa a causa de mi ego, de mi orgullo, en realidad renuncio a eso en el nombre de Jesus! si debo amar mas a mis hermanos, asi te critiquen y traten de destruirte, Dios nos da amor para perdonar! realmente Dios quiere q seamos diferentes no q sigamos siendo los mismos del mundo! ese cambio se logra a traves del espiritu Santo, es su habilidad en nosotros!