Sola Scritura
Uno de los principios más defendidos por parte de los reformadores fue el principio de Sola Scritura (La Palabra solamente). Este principio implica que la Palabra de Dios es la única autoridad en materia de fe y práctica.
La autoridad de la Palabra está dada por su autor. Dios como autor de la Palabra escrita hizo que su revelación sea infalible y autoritativa. Si la Palabra no es la única autoridad, entonces incurriremos en el error de aceptar que las opiniones de los hombres nos dirijan y si hacemos eso, tenemos que preguntarnos qué opiniones seguiremos.
La Palabra de Dios no es una opinión, es una revelación inerrante que compromete al hombre frente a la persona que un día le juzgará.
La Biblia misma atestigua que ha sido inspirada por Dios. “Toda escritura ha sido inspirada por Dios”, le dice Pablo a Timoteo. En el original el vocablo traducido inspirada es theopneustos que significa soplada por Dios. Con esto las Escrituras quieren afirmar el hecho de que como Dios es infalible, el resultado de su inspiración es también infalible. Algo que Pedro reafirma: “Pero ante todo sabed esto, que ninguna profecía de la Escritura es asunto de interpretación personal, pues ninguna profecía fue dada jamás por un acto de voluntad humana, sino que hombres inspirados por el Espíritu Santo hablaron de parte de Dios”.
Es en la Palabra de Dios, la Biblia, y no en algún otro libro donde Dios le ha revelado al hombre el camino de salvación. La confiabilidad histórica de la Biblia, el cumplimiento exacto de las profecías; la unidad de los 66 libros que componen la Biblia, a pesar de haber sido escrita por unos 40 autores sobre un período de unos 1.500 años, más el número de vidas cambiadas a lo largo de los siglos, hacen de este libro algo singular en la historia del hombre.
(Colaboración de Miguel Núñez, Santo Domingo, República Dominicana)




Septiembre 3rd, 2007, 7:11 pm
lo unico que puedo decir es que lo que leí es para mi la verdad absoluta. Gracias a Dios.