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Nuestra fe en Jesucristo es el centro de nuestro ministerio Desde nuestros comienzos en el año 1950 hasta hoy hemos comprobado la fidelidad de Dios y la visión y perseverancia de los hombres y mujeres que forman este ministerio.

Lo que comenzó como una alianza de unos pocos ha crecido hasta convertirse en más de 300 ministerios en línea trabajando para usar la tecnología y la internet para alcanzar al mundo con el mensaje de Jesucristo.

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Chistes

¿Cuál fue el último animal que entró al arca? El del…fín.

 
 

Solus Christus

Hoy día es muy común oír decir que todas las religiones son iguales o que llevan a un mismo lugar. Esto es algo totalmente ilógico.
No es posible que sistemas religiosos que difieren de forma radical en sus conceptos acerca de lo que es el origen del mundo y de lo que es el hombre; el pecado, la salvación, Dios, la gloria y el infierno, puedan ser considerados iguales o que puedan llevar a un mismo lugar. Decir eso es indicativo de que esa persona no conoce lo que enseñan las diferentes religiones y desconoce por completo lo que dijo Jesús.
La Palabra de Dios es muy clara cuando dice en Hechos 4.12:

Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos.

La razón de esto es muy sencilla. Adán pecó y al pecar arruinó la creación de Dios, incluso al hombre sin pecado que Dios había hecho. Cuando esto ocurrió, Adán como representante de la raza humana, contrajo una deuda moral con Dios que solo otro hombre sin pecado podía pagar. Cristo, al encarnarse vino a ser el Dios―hombre y por lo tanto, vino sin pecado y murió sin pecado. Al cumplir a cabalidad la ley de Dios, calificó para morir en nuestro lugar.
Al morir, ofreció su sangre para el perdón de los pecados, de manera que cuando alguien recibe el sacrificio de la cruz para perdón de sus pecados, Dios le perdona y le recibe por hijo. Nadie más ha calificado para hacer esta obra.
Cristo lo dijo muy claro en Juan 10.8-11:

Todos los que vinieron antes de mí son ladrones y salteadores, pero las ovejas no les hicieron caso. Yo soy la puerta; si alguno entra por mí, será salvo; y entrará y saldrá y hallará pasto. El ladrón sólo viene para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas.

La salvación es en Cristo solamente.

(Colaboración de Miguel Nuñez, Santo Domingo, República Dominicana)



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